El observador / Este brillo no es oro
La economía mexicana cerró 2025 con una sorpresa positiva, aunque no todo lo que brilla es oro.
Ayer, el INEGI confirmó que la economía creció 0.9% trimestral en el cuarto trimestre de 2025, su mejor desempeño en cinco trimestres, alejando momentáneamente el fantasma de la recesión. A tasa anual, la expansión fue de 1.8%, la mayor en siete trimestres.
Con este repunte, el crecimiento de todo el año alcanzó 0.8%, por encima del 0.7% preliminar y lejos del 0.4% que anticipaba el consenso de analistas. El dato luce bien. Quizá demasiado bien.
Así, el escaso crecimiento económico se dio sin su principal engrane funcionando. El crecimiento provino sobre todo del consumo y los servicios, no de inversión productiva ni de la expansión industrial. Un patrón difícil de sostener.
El mercado laboral refleja la misma fragilidad. El empleo formal muestra una desaceleración persistente y la productividad permanece estancada. Sin inversión suficiente, el crecimiento se vuelve inercial: la economía sigue avanzando, pero sin bases que sostengan una expansión duradera.
Y ahí aparece el verdadero riesgo de 2026. La economía enfrenta una tormenta simultánea de factores externos e internos.
Segundo, el Plan México. Aún detona nuevos flujos relevantes de capital, mientras que la inversión solo ha caído durante el sexenio. Y el nuevo plan de infraestructura es de una enorme ambigüedad, como lo denuncia el CEESP.
Tercero, las finanzas públicas. Tras un déficit cercano a máximos históricos recientes, el gobierno enfrenta el reto de consolidación fiscal con el lastre fiscal de Pemex, y una economía que no crece. El margen es escaso.
Por eso el buen dato del cuarto trimestre debe leerse con cautela. Sí, México evitó cerrar el año en recesión técnica. Sí, la economía mostró resiliencia. Pero el repunte parece más un rebote estadístico que el inicio de un ciclo expansivo.
El diagnóstico es el mismo: crecimiento bajo, manufactura estancada, inversión contraída y riesgos crecientes hacia adelante. La economía mexicana no está cayendo, pero tampoco está despegando. Este brillo no es oro.

















