El observador / Este brillo no es oro
La economía mexicana cerró 2025 con una sorpresa positiva, aunque no todo lo que brilla es oro.
Con este repunte, el crecimiento de todo el año alcanzó 0.8%, por encima del 0.7% preliminar y lejos del 0.4% que anticipaba el consenso de analistas. El dato luce bien. Quizá demasiado bien.
Y ahí aparece el verdadero riesgo de 2026. La economía enfrenta una tormenta simultánea de factores externos e internos.
Segundo, el Plan México. Aún detona nuevos flujos relevantes de capital, mientras que la inversión solo ha caído durante el sexenio. Y el nuevo plan de infraestructura es de una enorme ambigüedad, como lo denuncia el CEESP.
Tercero, las finanzas públicas. Tras un déficit cercano a máximos históricos recientes, el gobierno enfrenta el reto de consolidación fiscal con el lastre fiscal de Pemex, y una economía que no crece. El margen es escaso.
Por eso el buen dato del cuarto trimestre debe leerse con cautela. Sí, México evitó cerrar el año en recesión técnica. Sí, la economía mostró resiliencia. Pero el repunte parece más un rebote estadístico que el inicio de un ciclo expansivo.
El diagnóstico es el mismo: crecimiento bajo, manufactura estancada, inversión contraída y riesgos crecientes hacia adelante. La economía mexicana no está cayendo, pero tampoco está despegando. Este brillo no es oro.
















